No prohíban que hablen en lenguas
I. Edificación personal en el Espíritu
Pablo afirma que «el que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica; porque por el Espíritu habla misterios a Dios» (1 Corintios 14:2, 4). Orar en el Espíritu fortalece nuestro hombre interior cuando nuestras palabras humanas se quedan cortas.
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1 Corintios 14:39-40 — Así que, hermanos, procurad profetizar, y no impidáis el hablar lenguas; pero hágase todo decentemente y con orden.
II. Equilibrio entre el espíritu y el entendimiento
Lejos de oponer los dones entre sí, la Escritura nos llama a orar con el espíritu y también con el entendimiento, buscando siempre que en la congregación prime el amor y la edificación mutua.
Libertad del Espíritu con orden bíblico
El mandato apostólico es doble y claro: no apagar ni prohibir el mover del Espíritu Santo, y al mismo tiempo conducirnos con sabiduría, reverencia y orden.
III. Aplicación práctica
- Enriquece tu tiempo devocional permitiendo que el Espíritu Santo guíe e interceda en tu oración.
- Busca siempre la edificación de tus hermanos cuando te reúnas como iglesia.
- Mantén un corazón abierto y enseñable ante todo lo que Dios promete en Su Palabra.